Un estudio etnográfico y lingüístico que documenta la vida en Mequinenza y Fayón utilizando la lengua como herramienta para reconstruir una forma de vida desaparecida y difundirla.
En el marco de las celebraciones de Sant Jordi, organizadas por el Ayuntamiento de Mequinenza con motivo del Día de Aragón y Día del Libro, se llevó a cabo la presentación de “Vida i llengua a la mina i el riu”, obra de los investigadores mequinenzanos Maite y Hector Moret. Un trabajo galardonado con el VII Premio de Investigación Jesús Moncada que busca preservar el patrimonio lingüístico para transmitirlo a las nuevas generaciones, conectando las palabras con la realidad histórica del entorno. Además del texto físico, la investigación incluye material audiovisual con testimonios directos recogidos en entrevistas, accesibles a través de códigos QR.
Se da la circunstancia que, el libro presentado, será, de momento, el último Premio de Investigación Jesús Moncada, tal y como apuntaba en la presentación Darío Vidallet, concejal de cultura y patrimonio. Una pausa tras siete ediciones que viene motivada por la puesta en marcha del programa «Sirgant Moncada” de difusión del catalán de Aragón en las aulas de los 4 centros escolares de la localidad después de que el Gobierno de Aragón dejara de convocar el programa “Jesús Moncada” que tenía en mismo fin en un ámbito autonómico.
Vidallet aprovechó la ocasión para agradecer a todas las personas que han hecho posible en esta etapa los Premios de Investigación Jesús Moncada deteniéndose en los participantes, galardonados y a los miembros del jurado Chusé Aragüés, Carme Alcover, Andrés Coso y Ramón Sistac. Además hacía un reconociendo específico a los fallecidos Jordi Estruga y Magda Godia como impulsores del Premio.
La obra premiada, editada por Gara d’Edizions, se fundamenta en una investigación se inició en 2007, cuando los autores, Maite y Héctor Moret, iniciaron un proceso de recopilación de información destinado originalmente a nutrir los museos de la minería y de la navegación que se proyectaban en Mequinenza y Fayón, y no ha visto la luz hasta ahora. Una publicación, que destacaba Vidallet, “consigue preservar nuestro patrimonio cultural y lingüístico que está desapareciendo, mostrando a la lengua como un reflejo de la relación entre las personas, el entorno y la forma de vivir».
Recopila 392 palabras específicas del entorno local, muchas de las cuales han caído en desuso, como “sàssula”, una pala para evacuar agua que se acumulaba en los “llaüts” al navegar, “gassa”; una soga corta; o “tasia”, de origen árabe para referirse a una maniobra para cambiar de margen de río. Tal y como apuntan los autores “no es solo describir las palabras, sino entenderlas dentro de su contexto cultural y social, sirviendo como puente para que las nuevas generaciones comprendan un estilo de vida que marcó la historia”.
El trabajo es mucho más que un diccionario, es estudio etnográfico que utiliza la lengua como herramienta para reconstruir una forma de vida desaparecida preservándolo el olvido y difundirla. Se basa en 22 entrevistas a informantes locales que vivieron de primera mano oficios de navegantes, patrones de “llaüts”, calafates, mineros y pescadores. Además, la obra otorga un espacio relevante a la figura femenina a través de la descripción de las tareas domésticas que se realizaban a orillas del río, como el lavado de la ropa o la lana.
