Castell de Mequinensa

Ebre i castell

Visites guiades al Castell de Mequinensa

El Castell de Mequinensa és un castell-palau gòtic de finals del segle XIV i principis del XV encara que va mantenir el seu ús militar fins a la primera meitat del segle XX. Actualment, el Castell i els seus voltants són propietat privada de la Fundació Endesa. Esta situado en lo alto de una colina, a unos 185 metros sobre el nivel del mar, enclave estratégico y único que ofrece una espectacular panorámica de las confluencias de los ríos Segre, Cinca y Ebro, conocida como “Aiguabarreig”.

Reserva visita guiada gratuïta al Castell de Mequinensa

El Castell de Mequinensa es una propiedad privada de la Fundación ENDESA. El Ajuntament de Mequinensa a través de los Museus de Mequinensa gestiona las visitas guiadas en el horario marcado por la Fundación ENDESA. Las plazas son limitadas.

Las visitas guiadas a las zonas delimitadas por la Fundación Endesa son gratuitas y se realizan todos los martes laborables a las 10:30 horas (a excepción del mes de agosto y festivos).
 

Per reservar visita guiada cal contactar amb els Museus de Mequinensa al correu info@museosdemequinenza.com o al telèfon 974 46 47 05 (de lunes a viernes de 09:00 a 13:00 horas). Al finalizar la visita al Castell de Mequinensa se puede realizar la visita guiada a los Museus de Mequinensa.

Característiques

El Castell de Mequinensa es de forma cuadrangular irregular, con seis torres rectangulares y una séptima pentagonal que es fruto de una reforma del siglo XVII. Se encuentra situado sobre un espolón a 185 metros de desnivel divisando la confluencia de los ríos Segre, Cinca i Ebro. Está protegido en la vertiente sur por una escarpada ladera en la que son visibles los restos de una muralla medieval que desciende buscando el río Segre y en el lado norte la protección defensiva proviene de un foso creado artificialmente.

El acceso al Castell se realiza por su flanco meridional, a través de una puerta con arco de medio punto protegida por dos torres. El interior se organiza alrededor de un patio descubierto sobre el que se articulan las dependencias y cuenta con un aljibe excavado directamente en la roca. En el sur tiene tres arcadas apuntadas y en el ala norte conserva una escalera que conduce a la segunda planta. Una de las dependencias más características es la Sala Capitular que ha conservado los arcos góticos apuntados originales que sustentan la techumbre de vigas de madera.

El Castell de Mequinensa está incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural (BIC) en virtud de lo dispuesto en la disposición adicional segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés.

Sobre la frontera misma de Aragón, ríndele el Segre sus caudales recién confundidos con los del Cinca, y en el amenísimo confluente, en aquel trifinio, por decirlo así, de las tres provincias aragonesas que por poco no viene a concidir con el de los tres reinos que formaban la coronilla, asiéntase una antigua y noble villa colocada en medio de tres grandes ríos, como para hacer al principal los honores de la despedida

 José María Quadrado (1844). «Recuerdos y bellezas de España»

Història del Castell de Mequinensa

No cabe duda que habitaron estas tierras íberos i romanos que debieron ocupar y fortificar este estratégico emplazamiento. En el siglo VIII, el lugar fue una torre defensiva árabe construida por la tribu bereber de los Miknasa, que dieron el nombre a la población. Probablemente de su nombre, aparece el topónimo actual de Mequinensa.

Tras una breve conquista por parte de Alfonso I el Batallador en 1139, la población cae definitivamente en manos cristianas en 1185 con la conquista de Ramón Berenguer IV. Alfonso II de Aragón al casarse con doña Sancha dió a esta la villa de Mequinenza. Se sabe que en 1192, el mismo rey la cede al Conde de Urgell. Del dominio de los Urgell, el castillo y la villa pasaron a manos de Ramón Guillén de Moncada y por sucesión hereditaria a los Marqueses de Aytona y posteriormente a los Duques de Medinaceli.

En 1288, el Castell de Mequinensa se convierte en la prisión de Carlos II de Anjou, Príncipe de Salerno, hijo de Carlos de Anjou, rey de Nápoles y Sicilia tras convertirse en prisionero de Alfonso III de Aragón cuando disputaba la Corona de Sicilia. Fray Miguel de Salas indicaba la importancia del Castell de Mequinensa ya que «a un príncipe tan grande no se le daría palacio que no fuera proporcionado a la grandeza y soberanía de su persona».

Con la llegada de nuevas formas de guerra y la Guerra de Sucesión (1701-1713), el Castell de Mequinensa refuerza su posición defensiva acondicionando y ampliando sus murallas y baluartes.

Durante la Guerra de la Independencia, el ejército francés de Napoleón consideraba la posición de Mequinensa como «la llave estratégica del Ebro». La población y el Castillo resistieron durante tres embates acometidos por los franceses durante 1808. Los ataques se reanudaron en junio de 1809 nuevamente con derrota francesa. El general francés Musnier decidió conducir la artillería creando un nuevo camino para acercar los hombres y la artillería al castillo. Dos meses más tarde, los franceses ocupaban las principales posiciones a orillas del Ebro y del Segre, saquean la villa y tras haber destruido las principales defensas del castillo, la guarnición española se rinde con honores.

La conquista del Castell de Mequinensa supuso una de las grandes victorias en el valle del Ebro, por lo que debido a su gran importancia decidieron inscribirla en el Arco del Triunfo de París  bajo el nombre de Madrid, Plasencia y Nápoles.

"Vue de Mequinenza dessinée de la rive droite de l'Ebre". Grabado de Richard Wahl (1810).

Entre 1820 i 1823 adquirió un papel destacado soportando importantes ataques carlistas y conservando una pequeña guarnición militar que duró hasta principios del siglo XX cuando poco a poco el Castell de Mequinensa entró en un estado de abandono progresivo.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) pasa a ser un puesto de observación y una vez finalizada la guerra vuelve a quedar definitivamente en ruinas. La empresa ENHER (Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana) construye el embalse de Mequinenza i Ribarroja, y reconstruye a la vez el Castell de Mequinensa como residencia privada en 1959. 

Considerado hoy en día uno de los mejores castillos que el arte gótico legó a la Corona de Aragón, constituye uno de los puntos de interés histórico más importantes de Mequinensa.

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