El historiador Jacinto Bonales presenta el libro “Memòria ofegada” en la Sala Goya de Mequinenza

La publicación, editada por el Institut d’Estudis del Baix Cinca, se centra en la memoria laboral y reivindicativa de Mequinenza entre 1889 y 1963, fecha que marca el inicio de la construcción de los embalse de Riba-roja y Mequinenza

La Sala Goya de Mequinenza acogió la presentación del libro “Memòria ofegada. Reivindicació laboral i repressió política a Mequinensa i la conca minera (1889-1963)” del historiador Jacinto Bonales. Un acto que estaba previsto que tuviera lugar el pasado mes de abril pero que se ha tenido que retrasar al 5 de septiembre, con aforo limitado, por la pandemia de la covid-19 y las medidas de seguridad para evitar su propagación. Se trata de una publicación incluida en la colección “Gallica Flavia” y editada por el Institut d’Estudis del Baix Cinca (IEBC) con el patrocinio del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA), el Grup d’Investigació Coses del Poble y el Ayuntamiento de Mequinenza.

La obra, explicaba Bonales, surgió por las contradicciones entre la historia escrita “de un pueblo minero en el que no pasada nada” y los episodios de la historia que los vecinos cuentan. Dos versiones “que no cuadran” y que llevaron al historiador a iniciar su investigación corroborando las sospechas con las denuncias de mequinenzanos registradas en el Tribunal de Responsabilidades Políticas, una lista de encausados de las más altas de Aragón porcentualmente.

“Memòria ofegada” se centra en la historia laboral, de transformación social y de la formación de partidos políticos y sindicatos y en la memoria democrática, en definitiva “una historia sindical y de los movimientos sociales centrados en la reivindicación laboral y, aquí, en Mequinenza, nunca en la revolución social a diferencia de lo que ocurrió en el resto de la Comarca”. Diferencia varios periodos de la conflictividad social y laboral desde la primera huelga en 1889 en la mina de la familia Girona en la localidad leridana de La Granja d’Escarp por la decisión de los empresarios de rebajar salarios hasta la de 1963 marcadas por la represión política, registros, torturas y la construcción de los embalses de Riba-roja y Mequinenza, de los que se empezó a hablar en 1913 y que marcaron la incidencia de las huelgas “diferente al de otras zonas mineras de España como la asturiana”.

El libro incluye, además,  una segunda parte dirigida a los personajes de este periodo “recuperando sus historias de vida”. Lejos de cifras se repasan las biografías de 705 mequinenzanos y sus familias “dentro de las restricciones de consulta de documentos que nos hemos encontrado”. Bonales se centraba en 7 de ellos a modo de ejemplo: Elvira Ibarz Ibarz, que acabó en los campos de concentración nazi, Francisco Blanco Pérez, un minero asturiano que enseñaba a escribir, Ramón Arbiol Coso, Raimundo Ginar Carrió, Máximo Cajal, Iginio Barranco o el alcalde José Moncada Moncada

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